domingo, 1 de diciembre de 2013

JANUCA

Cuando pensamos en Janucá como en la “Fiesta de las Luces” vemos que en culturas y tradiciones de todo el mundo se celebra en diciembre la festividad de la Luz. No es nada extraño puesto que los pueblos antiguos, tan conectados con los ritmos de la naturaleza, ya se dieron cuenta de que diciembre es el período del año donde hay más oscuridad. A nivel histórico, en Janucá recordamos el milagro de la reinauguración del Templo de Jerusalén, que se produjo gracias a que un poquito de aceite, que hubiera debido durar únicamente para arder durante unas horas, lo hizo durante 8 días y 8 noches. Esta es la narración de Janucá. Sin embargo, también podemos mencionar aquí un tercer nivel de comprensión y aproximación a esta preciosa festividad, el de su relación con el sionismo. De igual modo que Janucá es una fiesta que nos llama a salir de la oscuridad a la Luz, así el sionismo instaba al pueblo hebreo a finales del siglo XIX e inicios del XX a salir también de la oscuridad, porque entendía que la oscuridad puede hallarse en la situación que vive o rodea a un pueblo o a una persona, un ambiente o un proceso. Es por eso que desde los inicios del sionismo se entonaba una canción titulada “Anu nusim lapidim” (Llevamos las antorchas), que decía así: las noches son oscuras, sin embargo, el camino bajo nuestros pies brilla y todo aquel que tenga el corazón sediento de Luz puede venir con nosotros a la Luz. En esta canción los pioneros cantaban que no hay milagro, no hay recipiente de aceite, sino que somos nosotros los que picamos las rocas hasta que nos sangran las manos y ¡Hágase la luz! Quiero desearos a todos Feliz Janucá y mucha luz en nuestras vidas!!! Hamutal Rogel Portavoz de la Embajada de Israel en España